Pensamos la salud de los y las adolescentes como un elemento estratégico que fortalece el desarrollo de las comunidades, potenciando la salud de la mujer, las mujeres y la familia. Los adolescentes son creadores y enriquecedores de cultura y tienen, por lo tanto, una posición privilegiada en la transformación de los modelos de vida. Pero como etapa vital en la cual el crecimiento y desarrollo se modifican rápidamente, los adolescentes presentan vulnerabilidades propias que requieren ser previstas y reparadas mediante acciones institucionales integradas.
La Salud Integral de los y las Adolescentes requiere ser equiparada con el Desarrollo Humano pleno del y la joven, siendo este proceso una construcción social, en continua interacción con el contexto social, económico y cultural.
Para que sea posible, es necesario que las instituciones y la sociedad en su totalidad ofrezcan garantías a sus derechos, promuevan oportunidades para un trabajo decente, generen espacios de recreación, una educación reflexiva, políticas sociales apropiadas y servicios de salud organizados y adaptados a sus necesidades.
Imaginar y desplegar nuestras capacidades y la existencia de una red de personas e instituciones públicas comprometidas con los y las adolescentes y articuladas en una política de juventud manifiesta, explícita y coherente permitirá alcanzar respuestas eficaces y resultados más consistentes.
Las personas referentes que participan, influencian y modelan las construcciones de identidad y posterior toma de decisiones como padres, docentes y líderes de organizaciones, requieren saber y adquirir conocimientos que les permita participar responsablemente en el desarrollo y la plena emancipación y autonomía de los y las adolescentes.