Historia y arquitectura

Espacio Casa
de la Cultura

Av. de Mayo 575, Subsuelo
o Rivadavia 576
Te. 4323-9669

Colectivos: 24, 29, 82, 105, 64, 86, 22, 54, 61, 93, 126.
Subtes: Línea A, estación Perú; Línea D, estación Catedral; Línea E, estación Bolívar.

Martes a Domingo,
de 14 a 20 hs.
Edificio La Prensa

Trascendencia Cultural

El diario “La Prensa”, además de editar un periódico, tenía una biblioteca con más de 80.000 volúmenes, que llegó a inaugurar una sede en París y en distintos barrios porteños, consultorios médicos y odontológicos, estudio jurídico, escuela de música y un departamento para huéspedes ilustres donde se alojaron, entre otros, el músico Giácomo Puccini, en 1905, cuando visitó Buenos Aires con motivo del estreno de su ópera  “La Bohéme”.

Entre los elementos que componen el frente del edificio se destacan: el balcón unificado sobre el que apoyan faroles eléctricos, el reloj y especialmente la monumental farola con su figura femenina, que se constituye, durante los primeros años del siglo, en símbolo de identidad tanto en la Avenida  como en la Ciudad.  Dicha estatua que corona el edificio, obra del escultor Maurice Bouval (1863–1916) cinco metros de altura y pesa cuatro toneladas y media.

La escultura es una representación de Minerva (en Roma) o Palas Atenea (en Grecia), diosa de la Sabiduría y símbolo de la Victoria, la misma que aparece coronando, en otra versión, la Pirámide de Mayo. 

En 1952 los avatares políticos llevaron a la intervención del diario y con el pretexto de que estaba a punto de desmoronarse, fue confinada a un depósito. Fue rescatada y restituida a su emplazamiento cuando el diario fue recuperado por sus dueños en 1956.

Un párrafo aparte merece la vereda de La Prensa, donde las pizarras convocaban al transeúnte con las últimas noticias y muchas veces, como en los partidos de fútbol internacionales, se colocaban altavoces en la calle.

Es por todo ello que se lo puede calificar como un edificio plurifuncional, verdadero antecesor de los actuales centros culturales.
   
La luz de la farola y el sonido de la sirena del diario, durante muchos años anunciaron las buenas y malas noticias.  La sirena, que sonara por primera vez el 29 de julio de 1900, al conocerse la noticia de la muerte del Rey Humberto I de Italia, desde entonces sonaría cada vez que algún acontecimiento conmovía al país o también saludando el paso por la Avenida de Mayo de algún personaje célebre.